Como señalamos en la sección de noticias, ante la nueva acometida de la Junta de Castilla y León, San Glorio se encuentra de nuevo en peligro. La PDSG nos remite este artículo de opinión.
En el artículo "Hacer montaña", publicado por Dani Sánchez en el nº 126 de Diagonal, se detallan las ideas del alpinista Iñaki Ochoa de Olza, fallecido en la ascensión al Annapurna hace dos años. Su pensamiento y valores tienen mucho que ver con nuestra forma de entender la lucha y la defensa de las montañas, por lo que hemos querido reproducirlo aquí, con el amable permiso de Diagonal.
Ante la situación de deterioro progresivo del Monte de Valdelatas, Mountain Wilderness emite el siguiente comunicado:
"Postura sobre la situación en el Monte
de Valdelatas" en PDF
Como respuesta a las obras de construcción de nuevas pistas de esquí en Navacerrada, emitimos el siguiente comunicado:
"Postura sobre las nuevas pistas
de esquí en Navacerrada" en PDF
Incluimos aquí el artículo escrito por nuestro compañero Francisco García Gato sobre el Camino Schmid y sus polémicas obras, aparecido en la Revista Peñalara que publica la R.S.E.A. Peñalara.
"El Camino Schmid, la montaña
domesticada" en PDF
Siguiendo a la carta enviada al responsable de la gestión de los Montes de Valsaín, de quien dependen las obras realizadas en el Camino Schmid, Mountain Wilderness expone las ideas básicas de sus reivindicaciones sobre este particular en el siguiente comunicado:
"Postura sobre las obras en el Camino
Schmid y Senda de los Cospes" en PDF
Nuestro Presidente, Carlos Jarque, nos ofrece en estos artículos, su visión sobre la relación entre las generaciones jóvenes y la montaña, y sobre la manera de abordar los conflictos que se vienen produciendo en el ámbito de los equipamientos de escalada deportiva.
Bases y Propuestas para la Regulación de
Equipamientos en Escalada Deportiva (2000), en PDF
Regulación de Equipamientos en
Escalada Deportiva - Compilación 2009, en PDF
Los garantes de Mountain Wilderness han elaborado un manifiesto en el que exponen sus preocupaciones sobre las tendencias que toman hoy en día las expediciones en el Himalaya. Mostramos aquí la versión traducida amablemente por nuestra amiga Marta.
Manifiesto de los garantes en PDF
Os ofrecemos aquí el último artículo elaborado por nuestro compañero Alfredo del Campo, donde reflexiona sobre la utilidad de nuestra lucha por la protección de las montañas.Se puede descargar a continuación en formato PDF.
Recientemente nos ha llegado la denuncia que realiza un guarda forestal sobre el estado de degradación y los hechos vandálicos que tienen lugar en determinados lugares de la Sierra de Guadarrama. En relación con ella, publicamos un comunicado con nuestra postura, y reproduciendo también el texto original recibido. Lo mostramos a continuación en formato PDF.
"Vandalismo en la Sierra de Guadarrama" en PDF
Nuestro compañero y Secretario de la Junta Directiva, Alfredo del Campo, nos hace en este artículo unas recomendaciones literarias ralativas al pensamiento sobre wilderness desde sus orígenes. Se puede descargar a continuación en formato PDF.
"Pensadores Wilderness" en PDF
Por cierto, que recientemente hemos encontrado interesantes reflexiones sobre el concepto de wilderness dentro del montañismo en la web "Montañismo y Exploración" que mantiene el alpinista mejicano Carlos Rangel. En concreto, el artículo "La montaña y la wilderness" recoge una amplia disertación sobre este tema.
Mountain Wilderness expresó su oposición a la construcción de una torre de 117 metros de altura en lo alto del Klein Matterhorn en un comunicado firmado el pasado 15 de noviembre de 2006 por Patrick Gabarrou, coordinador internacional, y Fausto de Stefani, garante y presidente de Mountain Wilderness Italia. El 24 de Diciembre de 2006, Richard Goedeke, también garante de Mountain Wilderness, expresó su rechazo de esta”idea idiota”.
Desde el punto de vista medioambiental, la construcción de esta torre supondrá la aparición de entramados de obras, los cuales podemos asegurar, al igual que ha ocurrido en otros proyectos de este tipo en alta montaña, originarán residuos y deshechos de todo tipo que serán depositados en el glaciar cercano, causando con seguridad décadas de polución. La operación en sí requerirá, debido a la altitud de la zona en la que se encuentra, un gran consumo de energía, el cual sólo puede contribuir aún más al actual calentamiento global. Finalmente, los residuos de todo tipo generados por la ocupación humana tendrán que ser desalojados de alguna forma, y se duda que alguien se tome la molestia de llevárselo en helicóptero, permitiendo que sea la “libre” naturaleza de los alrededores la que le dé la bienvenida.
Este paisaje conocido en todo el mundo, con el Matterhorn como telón de fondo, se verá arruinado de forma irremediable por el hormigón y el acero ¿Y qué ocurre con los italianos de las cercanías quienes tendrán que aguantar la vista de esta verruga arquitectónica sin obtener siquiera un mínimo beneficio económico del proyecto? Es hora de que la gerencia de Zermatt Tourism se dé cuenta de que el prístino entorno de montaña del que disfrutan es el motivo principal de atracción de tantos visitantes a este valle.
Finalmente, mientras que la creciente urbanización de los países, desarrollados o no, condena a los seres humanos a vivir en un entorno cada vez más artificial, estamos más convencidos que nunca de la urgente necesidad de preservar las últimas zonas prístinas en las que es aún posible entrar en contacto con la ‘wilderness’ verdadera. Es más, la sierra del Matterhorn es uno de esos lugares que, más que ningún otro sitio, devuelve al hombre a su lugar legítimo en el cosmos.
Por todas estas razones, nos oponemos firmemente al proyecto propuesto. Hacemos un llamamiento a todos los amantes verdaderos de la montaña a unirse en nuestra lucha y a nuestras acciones en contra de esta nueva forma de megalomanía.
H. Thiébault, Secretario Internacional de MW. Trad. M. Cembrero
Ante el dislate que se pretende hacer con el Klein Matterhorn o Piccolo Cervino en los Alpes, no podemos dejar de expresarnos como ya lo hizo Mountain Wilderness Internacional en su nota de prensa, como lo hizo Richard Goedeke en su declaración, o como lo hace Patricia Buiza en la misma web de MWI.
"Desde Mountain Wilderness de Ayllón, Guadarrama y Gredos nos sumamos a la repulsa internacional contra la construcción de cualquier infraestructura en cualquier montaña del mundo. Por lo tanto, la pretendida en el Klein Matterhorn (Piccolo Cervino) queda fuera de toda sensibilidad naturalistica y ética alpina.
Una vez más: ¡Montañas libres y salvajes!"
Carlos Jarque. Presidente de MW-AGG
En 1776, el preámbulo de la declaración de independencia de los Estados Unidos, hacía referencia a la "Búsqueda de la felicidad" como uno de los derechos inalienables del hombre, equiparándolo al derecho a la vida y a la libertad. Pues bien, esta mención a un concepto tan etéreo e intangible, fue en su época un hecho revolucionario que permitía una visión ambiciosa del futuro, un horizonte deseable, y por tanto, un motor para iniciativas y proyectos.
Nuestras montañas, están seriamente amenazadas por un modelo de desarrollo no sostenible que, sin duda, contribuye a esa "pérdida de felicidad" que se deriva no sólo de la progresiva degradación de sus cumbres, de sus roquedos, de sus arroyos, de las praderas y de los bosques, en definitiva de su paisaje, sino sobre todo, de la pérdida de su riqueza en vivencias, en sensaciones y en emociones, que cada día más, dejan de aportarnos las montañas.
¿Cuánto "vale" la naturaleza?. Pues depende de lo que consideremos "valor". Si somos de los que pensamos que tiene un precio, es decir, un valor pecuniario, habrá que hacer una contabilidad a partir del inventario de sus recursos y patrimonios naturales y añadirle el monto de su productividad económica. Si además optamos por protegerla habrá que considerar el gasto de unos presupuestos destinados a su conservación y finalmente considerar también el "lucro cesante", ¡que romántico!, o sea, la pérdida de la rentabilidad económica potencial que se deriva de impedir la explotación económica de sus recursos. Sin embargo, si somos de los que pensamos que hay cosas que tienen un valor independientemente de su precio, es decir, tienen un "valor de uso" y no tanto un "valor de cambio", todo el entramado eco-contable resulta subsidiario de un concepto cualitativamente distinto. Este concepto surge de una visión humanista de las montañas (que no romántica) y que va mucho más allá del pragmatismo economicista o incluso ambientalista. De la misma manera que nadie haría un estudio de coste-beneficio a la hora de decidir tener un hijo o de elegir a su pareja, nadie debería extrañarse de que se quiera proteger y defender las montañas, sólo porque como seres humanos, nuestra relación con la naturaleza, es humanista, llena de emociones, sentimientos, recuerdos y pasiones.
La protección de los entornos de montaña, se realiza mediante la adopción de regulaciones, de planes de ordenación, planes de uso y gestión, planes directores y otras figuras jurídicas que con mayor o menor acierto tratan de medir, de cuantificar, clasificar y evaluar cientos de variables. Para ello disponen de una multiplicidad de estudios científico-técnico que utilizan indicadores de costes y rendimientos económicos, tasas y estructuras demográficas, variables de sensibilidad e impacto ambiental, ordenamientos jurídicos, factores de biodiversidad ecológica, etc.
Todo esto es muy importante y necesario, y debería serlo aún más. Sin embargo, siendo importante, el "Valor" de las montañas va mucho más allá de todos estos indicadores que se reflejan en los estudios. Yo echo en falta que las regulaciones no contemplen lo que se llaman indicadores intangibles, esto es, todo aquello que es subjetivo, cualitativo, que afecta a las emociones o a los sentimientos. Por ejemplo ¿Cuál es el coste de la pérdida de felicidad que se deriva de la degradación del territorio, de los espacios abiertos, del paisaje?, ¿Cuánto vale la contemplación de la belleza o las sensaciones experimentadas en la grandeza y soledad de las montañas?, ¿Cómo evaluamos el espíritu de aventura o de exploración, siquiera personal, que nos permitiría el disponer de unas sierras inalteradas?, o por último, ¿cómo se contempla la pérdida de la herencia histórica, cultural que nos ha legado la montaña?.
Por otra parte no es cierto que sean intangibles, son cuantificables y mensurables, lo son en el resto de nuestras actividades económicas, sociales o políticas, ¿por qué no a la hora de evaluar la naturaleza?. Por ejemplo, las bolsas fluctúan más por ligerísimas percepciones de optimismo / pesimismo de los inversores, que por el concienzudo estudio de los indicadores macroeconómicos o de coyuntura (de hecho las grandes crisis o grandes alzas obedecen a lo primero y no a lo segundo). Muchas decisiones de los gobiernos dependen de encuestas que miden y cuantifican la percepción, la imagen, las actitudes y los comportamientos de los ciudadanos. Las empresas multinacionales miden a través de estudios de mercado, índices de, por ejemplo, "disponibilidad a la compra" de los consumidores. Los departamentos de recursos humanos calibran sus decisiones en función del "clima laboral" medido como expresión de la satisfacción o frustración de sus empleados, sólo por poner algunos ejemplos de lo importante que son y de lo mensurable que resultan los indicadores subjetivos y cualitativos.
Es necesario que se implemente este tipo de variables con un rango prioritario en todos los estudios y planes de protección y conservación ambiental, para que podamos medir y evaluar el bienestar o la pérdida de bienestar que se deriva de tener o no tener una montaña viva. Estoy convencido que de esta forma, se enriquecerían las actuales propuestas de protección, se sería más ambicioso en cuanto a los límites y los contenidos, se tendría menos miedo a enfrentarse a los poderes económicos (las industrias de la nieve, del turismo y del ladrillo), y se implicaría más a las poblaciones locales, haciéndolas garantes y beneficiarios de su protección. Deberíamos emplazar a políticos y gestores a prescindir, siquiera parcialmente, del pragmatismo posibilista que los constriñe a unas actuaciones burocratizadas, mediocres y pusilánimes y se imbuyan por el contrario de una cierta dosis de imaginación y creatividad que nos permita ser más ricos a todos, esto es, disponer de más y mejores recursos naturales. Esa es nuestra ambición y nuestra particular búsqueda de la felicidad.
En contraposición al bello enunciado de la declaración de independencia de los Estados Unidos, unos años más tarde, en 1854, el jefe indio Seatle escribía una carta al presidente Franklin Pierce en los siguientes términos:
"Para nosotros es un misterio que ustedes estén aquí, pues aún no entendemos por qué exterminan a los búfalos, ni por qué doman a los caballos, quienes por naturaleza son salvajes, ni por qué hieren los recónditos lugares de los bosques con sus alientos, ni por qué destruyen los paisajes con tantos cables parlantes. ¿Qué ha sucedido con las plantas? Están destruidas. ¿Qué ha sucedido con el águila? Ha desaparecido. De hoy en adelante la vida ha terminado, ahora empieza la sobrevivencia".
Alfredo del Campo Martín
A raíz de la lectura del artículo de Bernard Amy de igual título aparecido en la revista de Mountain Wilderness Francia, desarrollamos este concepto como nuestra particular experiencia, y recogimos nuestras reflexiones en el artículo que apareció en el número 244 (Diciembre 2006) de Desnivel, que incluimos aquí en formato PDF.
Con ocasión del Día Internacional de las Montañas, nuestro secretario, Alfredo del Campo, ha publicado en Diagonal, un artículo titulado "Por una ética de la montaña", que incluimos aquí en formato PDF.
"Por una ética de la montaña" en PDF

This work is licensed under a Creative Commons
Attribution-NonCommercial-ShareAlike 2.5 License.